Los caballos - Noon Gate

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Y escuché la voz del Señor que dijo:
"Por qué se pelean por las cosas de este mundo si yo solo les pedí que se amaran unos a otros y vivieran con alegria."
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Los caballos

     Estaba junto a un camino, en una colina alta. Todo el día había estado enseñando a dos muchachos. Subía y bajaba la colina. En la parte baja de la colina cerca de un río estaba mi casa. En ese subir y bajar el día se acabó, precisamente cuando estaba lejos de la casa. Los dos alumnos, al ver que había caído la noche se fueron camino abajo, era un lugar solitario, rodeado de montaña, con peligros de serpientes y animales salvajes. En la parte alta de la colina había una luz, yo era el dueño de esa luz, la luz estaba fija, en la colina, al comenzar la noche e alumbraba. Pero como me decidía a bajar procedí a apagar la luz. En tanto pensé ¿Cómo haré para bajar porque está oscuro y puedo pisar una serpiente o me puede atacar una pantera? En tanto, en mi mente me encomendaba a Dios. Apagué la luz y di un paso hacia el camino a casa. En eso veo que por el camino que llevaba a la casa, una luz se acercaba, la cual llevaba la misma ruta que yo. Pensé, ¡qué bueno, debe ser un carro que viene! La luz se acercó más, delante de ellas venía un jinete enmascarado, (no estoy seguro, pero me parece que montaba un caballo blanco), me saludó, yo sentía confianza en él. Sabía que me apoyaba y me ayudaría. Detrás de él traía dos caballos amarrados, pienso que uno era amarillento y el otro que vi con toda claridad era negro, y éste cojeaba. La luz venía detrás. Yo estaba feliz de que podría regresar a casa con seguridad. Luego desperté.

     Comencé a pensar en el significado del sueño. Pensé igual que los sueños de los perros bermejo y negro, como en el libro del Apocalipsis el caballo amarillento representaba las enfermedades y el negro la escazés y la pobreza. Por ejemplo en Apocalipsis 19:11 dice: “Vi el cielo abierto, y apareció un caballo blanco. El que lo montaba se llama Fiel y Verdadero. Con justicia juzga y hace la guerra. 12 Sus ojos son una llama de fuego, y sobre Su cabeza hay muchas diademas (coronas). Tiene un nombre escrito que nadie conoce sino El. 13 Está vestido de un manto empapado en sangre, y Su nombre es: El Verbo (La Palabra) de Dios. 14 Los ejércitos que están en los cielos, vestidos de lino fino, blanco y limpio, Lo seguían sobre caballos blancos. 15 De Su boca sale una espada afilada para herir con ella a las naciones y las regirá con vara de hierro. El mismo pisa el lagar del vino del furor de la ira de Dios Todopoderoso. 16 En Su manto y en Su muslo tiene un nombre escrito: "REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES."” También leemos en Apocalipsis 6:5-8: “Cuando el Cordero abrió el tercer sello, oí al tercer ser viviente que decía: "Ven." Y miré, y había un caballo negro. El que estaba montado en él tenía una balanza en la mano. 6 Y oí como una voz en medio de los cuatro seres vivientes que decía: "Un litro de trigo por un denario (el salario de un día), y tres litros de cebada por un denario, y no dañes el aceite y el vino." 7 Cuando el Cordero abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto ser viviente que decía: "Ven." 8 Y miré, y había un caballo amarillento. El que estaba montado en él se llamaba Muerte, y el Hades (región de los muertos) lo seguía. Y se les dio autoridad sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con pestilencia y con las fieras de la tierra.” Que así como el día finalizaba era el final de esta época de trabajo. Que debía apagar mi propia luz, es decir lo que yo pensaba, mis propios pensamientos y creencias para dejar que me alumbrara solo la luz de Cristo. Que con su luz, él enviaría a sujetar las enfermedades y la escazés o pobreza. Pues de hecho el caballo negro ya venía herido, cojeaba y venía amarrado. Luego en los siguientes días he tratado de acallar mi mente de preocupaciones y congojas, para que sea el Señor Yeshúa, El Mesías (Jesucristo) quien haga las cosas. Pensé que en la Biblia nos dice que todo lo que hagamos lo hagamos en el nombre de nuestro Señor Jesucristo. O sea no actuamos nosotros por nuestra cuenta sino a nombre del Señor Yeshúa (Jesús). También dice: Ya no vivo yo, sino vive Cristo en mí. También dice porque tenemos la mente de Cristo. Y en otra parte dice: Porque es necesario que Él crezca y yo mengüe. Y entiendo entonces que la única forma de vencer es no actuar con mi propia sabiduría, sino con la sabiduría y el poder de Dios. Y para ello debe acallar mi propia luz, mi propio entendimiento, para que este no sea estorbo y la luz de Dios ilumine el camino a seguir y con su poder sujete las enfermedades y la miseria.
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