El rebaño - Noon Gate

Noon Gate
Y escuché la voz del Señor que dijo:
"Por qué se pelean por las cosas de este mundo si yo solo les pedí que se amaran unos a otros y vivieran con alegria."
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El Rebaño junto al camino

     Estando en un valle, a la orilla de un río, miré hacia las montañas y vi, cómo había llovido mucho los cerros habían dejado caer en forma de deslaves o derrumbes lo que de ellos era débil o estaba por caer. En tanto lo que permanecía, eso ya era tierra firme. Junto al río inicié un camino, cerca del camino encontré un ganado, eran unas 8 vacas entre terneros y adultos. Eran animales mansos, sencillos, una estaba un poco enferma, los animales me inspiraban ternura y cariño. Así que empecé a arriarlos y pensé, los compraré, aunque no tengo dinero, sabía que una persona conocida al final del camino me prestará para comprarlos, sabía que me costarían unos 25 mil colones. Amé los animales y les tenía compasión, estaba contento que fueran míos. Los llevé por el camino, iban comiendo pasto de alrededor. En el camino vi una quebrada, limpia transparente que cruzaba el camino. Salía del lado de arriba, de la peña, pegando a ésta, la fuente era un chorro pequeño pero en el camino era una poza grande y hermosa, los animales se tiraban ahí, yo encontré que podía cruzar del lado arriba con facilidad. La poza era hermosa e inspiraba bañarse, en ella, daba una sensación de felicidad. Y los animales la alegría de tener a alguien a quien amar y cuidar. Al despertar, pensé en el significado del sueño. Observé que esta vez no me vi desnudo. Miré que la lluvia habría sido todas las dificultades que en cierta forma nos han lavado de todo aquello que es superfluo. También marca el final de una época. Los animales representarían un rebaño por pastorear. Estaría a cargo de ellos pero no los podía comprar por mí mismo, pues el que pagó el precio fue Jesucristo. Este rebaño estaba representado por gente humilde, sencilla, desde jóvenes hasta adultos. Algunos con necesidad de curarles algunas heridas. Pienso que entendí el trabajo que el Señor quiere que haga. 1 de Pedro 5:2-4 dice: “Pastoreen el rebaño de Dios entre ustedes, velando por él, no por obligación, sino voluntariamente, como quiere Dios; no por la avaricia del dinero (no por ganancias deshonestas), sino con sincero deseo; 3 tampoco como teniendo señorío sobre los que les han sido confiados, sino demostrando ser (convirtiéndose en) ejemplos del rebaño. 4 Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores (el Pastor Supremo), ustedes recibirán la corona inmarcesible (que jamás se marchitará) de gloria.”
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