El púlpito vacío - Noon Gate

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Y escuché la voz del Señor que dijo:
"Por qué se pelean por las cosas de este mundo si yo solo les pedí que se amaran unos a otros y vivieran con alegria."
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El púlpito vacío

     La noche del 04 de julio del 2011 tuve un sueño muy especial. Vi un pulpito vacío y en el salón de la Iglesia dos grupos hablando entre ellos, cosas sin mayor importancia. Esa noche soñé: Estaba dentro de un salón, que parecía ser el de una Iglesia, en él habían dos grupos de personas, estaban en la parte trasera del salón, cada uno hablaba entre ellos cosas triviales, sin importancia, estaban tranquilos. Al frente en lo que se conoce como el púlpito no había nadie. Entonces escuché la voz de nuestro Señor El Mesías Yeshúa (Jesucristo), él no me dijo que era él, pero yo lo sabía, porque no sólo lo escuchaba, sino que sentía lo que él sentía. Y me dijo: “¿Por qué se pelean por las cosas de este mundo, si yo solo les pedí que se amaran unos a otros y vivieran con alegría?”.

     Mientras él decía cada palabra, podía entender su significado profundo, él lo había dado todo, había dado su vida por nosotros, nos lo había dado todo, no teníamos nada más que hacer, sólo vivir con amor y alegría. Aún lo material lo tendríamos por medio de la fe y el amor, entonces no tendríamos necesidad de estar en esa lucha constante por las cosas materiales, ni de pelearnos entre nosotros por cosas terrenales. Sentía su Espíritu de poder y autoridad, que doblegaba mi alma como derrite el calor a la mantequilla. También sentía su amor y su dolor por nosotros, parecíamos ingratos ante su gran amor y ello me compungía al arrepentimiento.

     Entonces desperté conmocionado, le fui a hablar a mi esposa para contarle el sueño, pero casi no podía hablar, solo lloraba, sentía una gran fuerza en mi pecho, que subía hacia la garganta. No me cabía duda, tenía total certeza que no había sido un simple sueño, sabía que el Señor había estado conmigo. Entendí también lo que significa comunión. Pues en este caso era tener un mismo sentir, una unión total, ser uno. Era como está escrito: Sed pues vosotros uno, así como mi padre y yo somos uno, en la unidad del Espíritu. Estoy a la puerta y llamo, si alguno oye mi voz, y abre, entraré y cenaré con él y él conmigo.

Ese día y los siguientes me invadió una paz profunda, la más profunda y absoluta paz.
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