El mesero - Noon Gate

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Y escuché la voz del Señor que dijo:
"Por qué se pelean por las cosas de este mundo si yo solo les pedí que se amaran unos a otros y vivieran con alegria."
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El mesero

      Soñé que estando en un lugar, que parecía un restaurante fino, se apareció un hombre bien vestido, parecía el mesero pero con gran prestancia, con un plato de alimento muy importante, hermoso y apetitoso. Aquel hombre se acercó, hizo una gran reverencia a la hora de servirme aquel plato, en ese momento yo sabía que yo mismo ocupaba un lugar importante, pero la reverencia la hacía no tanto por mí sino por la importancia del plato en sí y del acto de servirme aquel plato. Hizo la reverencia y me sirvió el plato en frente mío, no colocó el plato sobre mesa alguna sino sobre el suelo, no había piso de cemento o de madera sino que era piso de tierra. Pensé que tenía que agradecer profundamente y con mucho respeto a Dios por aquel alimento. Cuando desperté pensé que el alimento represente el regalo que Dios nos dio al entregar a su hijo por nosotros.

     Que para recibir este alimento nos debemos despojar de todo fundamento o argumento mental que tengamos. Con sencillez, desde el suelo, con toda humildad, con mucho respeto y agradecimiento a Dios recibiremos aquel regalo que Dios nos da. Mientras escribía estas líneas, recordé las bodas del Cordero y que estábamos invitados a esta fiesta, entonces pensé que quizás a eso se refería el sueño en el que iba a una fiesta. Y luego en el restaurante en que se me servía la cena, recordé que el Señor mismo servirá la cena al siervo fiel. Lucas 12:35 dice:
“35 "Estén siempre preparados y mantengan las lámparas encendidas, 36 y sean semejantes a hombres que esperan a su señor que regresa de las bodas, para abrirle tan pronto como llegue y llame. 37 "Dichosos aquellos siervos a quienes el señor, al venir, halle velando; en verdad les digo que se ceñirá para servir , y los sentará a la mesa, y acercándose, les servirá. 38 "Y ya sea que venga en la segunda vigilia (9 p.m. a medianoche), o aun en la tercera (medianoche a 3 a.m.), y los halla así, dichosos son aquellos siervos.”

     En esos días también medité: La importancia de sentirme amado me libera de la ansiedad. Sé que tengo una lucha por vencer la ansiedad que me provocan ciertas circunstancias. Veo que mis crisis de ansiedad vienen, quizás del sentimiento de separación de mi madre cuando era bebé. Suele ocurrir que las madres dejan a sus bebés en sus camas, mientras ellas hacen los quehaceres de la casa. De hecho mi madre me cuenta cómo me dejaba debajo de una mesa, solo, mientras ella se iba a trabajar en el campo con mi papá. Cuenta que una vez, teniendo unos dos años, me le salí, de pronto le llegué a su lugar de trabajo, sin que ella pueda entender cómo llegué ahí, pues tenía que pasar sobre un árbol redondo que servía de puente sobre un precipicio. Noto que cuando me siento atrapado me lleno de ansiedad, también cuando quiero salir con urgencia de una situación de peligro, cuando siento que enfrento el peligro solo, esas circunstancias me llenan de ansiedad. Sin embargo, si puedo calmarme y sentir el amor de Dios en mi vida, entonces eso me trae paz. Debo a aprender a controlar mi ansiedad, pues la ansiedad es contraria al estado mental que Dios quiere que tengamos. Cuando el Señor Yeshúa (Jesús) saludaba, lo primero era dar la paz. En Juan 14:27 leemos: “27 "La paz les dejo, Mi paz les doy; no se la doy a ustedes como el mundo la da. No se turbe su corazón ni tenga miedo.” 
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